
Lo que necesitamos para combatir las alucinaciones masivas generadas por la IA es más discurso, más expresión, mejores historias, no menos. Lo que necesitamos, aunque parezca obvio decirlo, es descentralización. No solo de la creatividad y de las herramientas que usamos para impulsarla. Necesitamos abandonar los viejos medios centralizados de intercambio creativo y sustituir todos los canales de distribución de contenido por redes sociales descentralizadas.
La lección más caótica —un auténtico incendio de basura— sobre cómo entendemos lo que entendemos acerca del futuro desagregado se está desarrollando ante nosotros, y hay mucho más que hacer que limitarse a traer palomitas para ver el espectáculo. Nos muestra, una vez más, por qué el control desde arriba de la infraestructura básica de comunicación no es aceptable. Está ocurriendo en tiempo real, en las pantallas que llevamos en el bolsillo por todo el mundo conectado a la red.

